El final.
“Creo que puedo tomar la palabra en nombre de todos nosotros cuando digo que nos gustaban los pases, que en conjunto pensábamos que era algo positivo. Era grato ver ese accesorio futbolístico de la máxima belleza: un buen jugador era capaz de dar un pase a un compañero que no habíamos visto, o encontraba un ángulo que nunca se nos hubiese ocurrido, así que aportaba una estupenda geometría al juego”1
El ritual es el mismo o muy parecido: dejo pasar la tarde haciendo cosas más o menos útiles y sobre las ocho, desconecto el móvil y lo dejo en la lata que hace de parking de móviles en la cocina. Ha venido Amelia y vamos María, ella y yo a sacar los perros. Anjana se vuelve a casa en cuanto nos despistamos y hacemos un paseo muy corto, con mucha calor, en el que todos los mosquitos me pican a mí que he olvidado ponerme repelente. Al llegar a casa, les ruego: no se hacen bromas sobre el fútbol, por favor. ¿Sobre los argentinos tampoco? Tampoco, por favor. Pongo la TV, en DAZN, antes de lo habitual y veo toda la espantosa parafernalia con la que FIFA y USA ha envuelto el Mundial. No es para nada necesaria, nos gusta el fútbol, a los españoles y a los argentinos, al menos nos gusta el fútbol. Veo las alineaciones y España sale como siempre y Argentina hace dos o tres cambios y elaboro una complicada teoría ajedrecística que obviamente no se cumple con Nico González como alfil que iba a poner en problemas a nuestro flanco izquierdo y Julian... Nada. Scaloni se limita a ordenar un 4-4-2 con Nico y De Paul en las bandas. Cada vez más, la alineación inicial es un plan para la primera hora y es interesante ver qué se guarda cada míster para la última media hora, para la prórroga en estos campeonatos. Scaloni se guarda a Paredes y Nahuel Molina para defenderse y Lautaro y Giuliano para atacarnos. De la Fuente a la segunda unidad al completo: Pedri, Nico, Merino y Ferrán. Dos de nuestras cuatro estrellas, salen siempre a partir del minuto sesenta. Es porque no están del todo finos, pero hemos competido así.
El Recreativo de Huelva, que había programado el Torneo Colombino con el Betis como rival ayer a las ocho y media, lo ha aplazado y juegan el miércoles.
Son las siete y media y hay 27ºC.
El partido empieza y Lamine tiene una en el minuto cuatro: tira a meta con timidez, pensando demasiado dónde está. España tiene el balón y pasan pocas cosas reseñables. El partido discurre lento, pesado, con la presión lógica de ser una final. En el minuto cuarenta y uno le sacan tarjeta a Lisandro, que cumple la tradición de nuestros defensas rivales en este mundial y se lesiona poco después.
Y llega el horror. El descanso más largo de la historia de los mundiales intenta menospreciar el partido, el fútbol. Como esas madres que encubren las verduras con recetas barrocas porque a ellas tampoco les gustan pero creen que hay que comerlas, los USA intentan convertir nuestro fútbol en otra cosa, en un engendro sin tradición ni cultura ni historia. Veintisiete minutos y diez segundos según las webs consultadas. Un enorme cartel de LOVE en el centro del campo, supongo que dedicado a las víctimas de los ocho países que USA ha bombardeado desde el mundial de Qatar. Música de Nochevieja, de botellón barato, de pub de pijos absurdos, en lugar de la liturgia lógica de un partido. En DAZN no hablan de fútbol e intentan estar asombrados por el espectáculo que también les da totalmente igual. Hay que alejar nuestros deportes de Estados Unidos.
No han regado el campo en el descanso porque estaban cantando.
Scaloni mete a Paredes en el descanso por un desaparecido Nico para intentar poner orden en el centro del campo. No lo logra. Logra que suba el nivel de violencia de su selección, eso sí. España hace también cambios y el partido se empieza a acelerar: la posesión del balón ya es todo el tiempo de nuestro equipo que va encerrando poco a poco a los argentinos en su área. Se suceden ocasiones de Ferrán, Cubarsí, Laporte y cuánto más dominamos y más claro es que nos merecemos la victoria y que estamos jugando mucho mejor, más seguro estoy de que vamos a llegar a los penaltis y nos van a ganar o, peor, mucho peor, Messi va a enganchar una en el último minuto y los nuestros van a tropezar y va a ocurrir algún desastre. Y ocurrió: Nico conduce en un contragolpe y tira a meta sin ver a Lamine que entraba solo por la banda izquierda, el rechace argentino llega a Cubarsí que recibe una plancha tremenda de Enzo que, tan canchero él, se va a la calle y deja a su equipo con diez. El desastre fue para ellos, que llegaban a la prórroga siendo peores y con diez. A Paredes, inexplicablemente, no lo expulsaron. Empieza la prórroga y los argentinos siguen pegando y protestando y sin jugar y yo pensando que el Getafe te puede ganar demasiadas veces. Si llegamos a los penaltis nos ganan y Messi mete el último. Gol de Nico y el árbitro ve un pisotón involuntario de Merino a Otamendi. Con todas las piernas que ha pisado en su carrera el argentino, debería estar premiado y no castigado pisarlo a él. Se van Laporte y Rodri lesionados y me siento huérfano cuando veo salir a los dos jefes a la vez. Hasta el estoico De la Fuente protesta al cuarto árbitro. Y Pedro Porro mete un centro más y Nico, que tenía que venir porque los chavales con estrella tienen que estar, cabecea un poco forzado atrás y le cae mal a Ferrán que no ha marcado en todo el campeonato y le llega difícil y acomoda el cuerpo y la clava. Uno a cero. Cómo me alegro, Ferrán, por ti y por el gol. Lo más difícil está hecho, sólo nos falta sufrir media hora más. Messi, que no ha tocado la bola en ciento cinco minutos aparece y le da tiempo a darle dos goles a sus compañeros. Pero no está ya Julián y Lautaro no ha salido y las fallan y por fin, por fin, se acabó el partido y el campeonato y hemos ganado. A Paredes le da tiempo de pegarle a otro par de nuestros chavales y ya no merece la pena ni pedir que lo expulsen. Messi llora y no siento ninguna empatía, nos ha ganado demasiadas veces. Somos campeones del mundo.
Me quedo a ver la ceremonia de premios aunque nunca lo hago. Aparece el equipo de súper villanos habitual y pienso en cuántos de esos hombres poderosos habrán cometido crímenes contra la humanidad. Cubarsí mejor joven. Hemos jugado con dos adolescentes todas las eliminatorias. Unai Simón, mejor portero. Y yo que creía que era la hora de Joan. Ay, Unai, qué sustos nos has dado y qué bueno eres. En la prórroga, en un momento que estaba parado el juego lo veo regañándole a Lamine que asiente todo el rato: en la jugada anterior no había bajado a defender. Rodri, mejor jugador del torneo. Le hemos ganado a las dos últimas campeonas en semifinales y final. No han enfocado a Milei. Trump parece un anciano peligroso con demasiado que ocultar que no sabe comportarse. Rodri levanta la Copa. Somos campeones de Europa, del Mundo y olímpicos de fútbol.
Creo que tengo un par de grupos con cientos de mensajes sin responder. Es lunes y voy a llegar tarde a la librería y tenemos ola de calor y el termómetro ya marca más de 27ºC. Pero España ganó el mundial que no ganó. En la celebración de anoche, un grupo de chavales, cada uno con una bandera distinta, celebraban un éxito en común. Es difícil ser más España que eso. Qué buen viaje nos habéis dado. Gracias.
1Nick Hornby, “Fiebre en las gradas”.


Visto lo visto ¿Le cambias el nombre al libro? Lo he pasando muy bien con tus lecturas, pena que se acabe el mundial. Lo bueno, obviamente, que ganamos.
Voy a recordar este mundial por muchas cosas y sin duda una de ellas es este diario.
Gracias por escribirlo!