39/39
“Esta terrible letanía me ha hecho entender qué horrorosa es nuestra vida durante esos nueve meses; acabo de darme cuenta de que cuando termina la temporada, lo que más deseo es vivir todos y cada uno de los días de esas doce semanas sin fútbol como si de veras fuera un ser humano”1
Último día: se está acabando. Esta noche sobre las once y media o doce según marque la parafernalia trumpista de la FIFA y, un poco, también, el fútbol, habrá acabado el mundial y la temporada; con la próxima ya en marcha. Cuando escribía Hornby el texto del encabezamiento, en los inicios de la Premier, el fútbol todavía tenía un calendario deportivo y no estaba supeditado a la necesidad televisiva. Acaba hoy con el tercer partido más importante de mi vida. En el insomnio de esta noche he intentado ver la final de consolación y ordenar los cinco partidos más importantes o que más me han importado: el primero sería el Italia - España del penalti de Cesc, el segundo la final de 2010, el tercero sería éste, el cuarto la final de 2008 contra Alemania y el quinto, quizás, la final de la Champions de Mijatovic.
Han sido dos meses que deberían haber sido felices y tranquilos y se han ido tiñendo de malas sensaciones y tristeza por motivos absurdos en su mayoría pero el viento que nos empuja también nos da forma, queramos o no. Anoche dimos un paseo corto con Anjana y Milan y Anjana se volvió sola a casa en cuanto nos despistamos: esta mayor y ya no quiere salir como antes. Cené un poco de paté que nos trajo a la librería Juan Peregrina. Y, error, un vaso de Pepsi. El partido para Francia era todavía peor que para Inglaterra: un equipo que viene de jugar dos finales no se consuela con el tercer puesto. Un seleccionador que ha ganado mucho y se va. Un grupo de jugadores que da la sensación de que no se llevan todo lo bien que podrían llevarse. Inglaterra no tiene mucho mejor ambiente con el seleccionador acusado de la derrota ante un rival al que podrían haber ganado. Pero en el minuto tres, Rice coge un balón y avanza sin problemas hasta la frontal y dispara al palo y gol, sin oposición francesa. No lo celebra. En el público, un tipo con pinta de tomarse en serio a Ayn Rand salta eufórico. Deschamps no ha rotado, quizás, todo lo que debiera. El sentido común dice que si tienes a veintiséis chavales durante dos meses concentrados, qué menos que ponerlos a todos el día que no hay nada relevante en juego. Juega Mbappé que parece empeñado en ser el máximo goleador de este mundial e histórico de los mundiales. Extraña en un tipo como él, que cuando habla siempre es razonable, ese absurdo empecinamiento en marcas individuales menores como cuando quiso batir a finales del veinticinco el registro de goles en un año de Cristiano. No le pega. No se entiende. Me da sueño el partido y me acuesto. En la radio, mientras me duermo, le caen tres más a Francia. No me puedo dormir hasta el descanso. La Pepsi. Dicen que Deschamps no se lo ha tomado a bien y hace cuatro cambios. Me despierto sobre las cuatro. Mi gata quiere entrar y está de buen año y no cabe por la reja de la ventana y maúlla y maúlla para que salga al patio y le abra la puerta de la calle. Intento dormirme y no puedo. La Pepsi. Oigo un Larguero descafeinado y soso, más soso y con menos chicha de lo normal. No me duermo. Me levanto, pongo el partido de nuevo y Dazn me lo trae por donde iba y, aunque había oído un rato por la radio, lo dejo: espero dormirme viéndolo. Inglaterra le mete tres más a Francia y Deschamps hace cuatro cambios. Cosas que tienen las noches de verano en las que no se puede dormir. No parece nadie muy afectado, salvo Deschamps. Los ingleses son conscientes de que no es el partido que había que haber ganado y los franceses no van a lamentar mucho la derrota si no es escandalosa. Al descanso parece que el único objetivo para todos es quedar bien. Upamecano sale con cara de que para él si es algo personal. Mbappé marca dos y Barcola otro y ahora parece que todos van a quedar mal: Francia por el ridículo de la primera parte e Inglaterra por dejarse remontar un resultado así y arruinar una bonita victoria para sus gentes. Los pijos del público siguen celebrando los goles como si importaran; los jugadores, la mayoría, no. ¿Qué aficionado respetable compra una entrada para un partido por el tercer puesto? Me quedo adormilado y la luz se va y el SAI hace su trabajo de SAI y avisa de que está trabajando y pienso que puedo seguir durmiendo con el pitido de fondo pero es imposible. Vuelvo a la cama. Me duermo y no pongo la radio, ya sí quiero saber qué ha pasado en esta extraña opereta.
Me despierto y es de día: mal augurio. Le doy de comer a perros y gatos. Café. Dazn lo hace bien y me quedan diez minutos más el descuento --¿por qué hay descuento en un partido que ya es absurdo de por sí?--. Penalti a favor de Inglaterra. Coge el balón de Bellingham y los comentaristas dicen que puede lograr otro récord menor pero cuando se aclara el área, le da el balón a Saka que lleva todo el partido corriendo al contraataque mientras piensa porqué no lo dejaron hacerlo el día de Argentina y que puede marcar un hat-trick. Si tienes a Bellingham y Mbappé en el nivel que han demostrado en este mundial debes ganar tu liga y competir la Champions. Rodearlos de buenos futbolistas y podar lo que moleste no debería ser tan difícil para Mou. Cinco - tres. Marca Dembelé que no está para celebraciones. Y Bellingham arranca en un contraataque y recorta a un par de franceses y marca gol entre las piernas del último defensa. Gran gol. Y celebra la belleza del tanto, el buen rollo de dedicarlo a Henderson, el abrazo con el capitán Kane y parece un buen tipo que sabe lo que es importante y que ha jugado un mundial tremendo y que le han hecho un set a Francia que eso siempre está bien.
Y todo lo escrito en este capítulo es el adorno del día, lo irrelevante. Sueño con una final como la del mundial de Japón de baloncesto o la de 2012 contra Italia y podría ocurrir por juego y calidad. En el acto carnavalesco en el que la FIFA metió a De la Fuente y Rodri, el público americano los abucheó. Es bonito estar en el lado correcto de la historia y tener en el otro bando a indeseables como Netanyahu, Milei o Trump. El público en su mayor parte irá también con Argentina. Todo el mundo civilizado irá con España, obviamente. Aunque los argentinos no tienen la culpa ni de la FIFA ni de su presidente, no más que nosotros de Rajoy. Nueve de la noche. Recordemos: la pelota es nuestra amiga. Buen viaje, España.
1Nick Hornby, “Fiebre en las gradas”.
-------
“El Mundial que España no ganó.”
Diario radical de dos meses de fútbol.
-------
La Preventa:
https://www.editorialnazari.com/libro/el-mundial-que-espana-no-gano/
#mundial2026
#fútbol
#elmundial

